24 de octubre
XXX Domingo ordinario

Un discípulo inesperado

Jer 31:7-9/ Heb 5:1-6 / Mc 10:46-52

El Evangelio de hoy no se refiere a Bartimeo como un discípulo, pero seguro que él tiene todas las características de un gran discípulo.  Tiene una fe persistente en el poder de Jesús para sanarlo de en el instante.  Cuando se entera de que Jesús viene, su respuesta es inmediata: no hay ninguna duda por su parte.  Sabía exactamente qué necesitaba para curarse y lo pidió directamente.  No sabía quién era exactamente Jesús, pero tenía fe en lo que podía hacer.   Pasó de la necesidad a la gratitud y luego a la lealtad, y en esto vemos la progresión de un steward (administrador) perfecto.  Hoy, examinemos nuestro propio discipulado a la luz de este Evangelio.  ¿Reconozco yo también mis necesidades específicas, se las llevo a Jesús sin dudar y confío en que me curará? ¿Animo a los demás a hacer lo mismo?