2 de octubre
XXVII Domingo Ordinario

Carta de una Semilla de Mostaza

Hab 1:2-3, 2:2-4 / Salmo 95:1-2, 6-7, 8-9 / 2 Tm 1:6-8, 13-14 / Lc 17:5-10

Queridos Hermanos y Hermanas,

Sé que soy pequeño, y que se me utiliza poco en las recetas, y que poco se piensa en mí con respecto a la Creación. Sin embargo, Dios me creó, al igual que a ustedes, como parte de su plan magistral. En el Evangelio de hoy, nuestro querido Señor se refiere a mí de una manera que ha generado un poco de confusión, quizás también de incredulidad. Los Apóstoles le pidieron a Jesús “Auméntanos la fe”. Jesús responde diciéndoles que, si tuvieran una fe tan pequeña como yo, podrían decirle a un árbol que se arrancara y se plantara en el mar, y los obedecería. Desde entonces, muchos me han consultado: “¿Cómo puedo conseguir tanta fe como tú?” Mi respuesta es siempre la misma. La fe, al igual que yo, necesita ser alimentada, cuidada y atendida, o puede caer rápidamente en el olvido. No pretendo ser una semilla de manzana o un abejorro, sino que respondo como una semilla de mostaza y doy el fruto de una semilla de mostaza.  Si tú también respondes como un discípulo de Jesús, darás el fruto de un discípulo de Jesús.

Tu amigo,

La Semilla de Mostaza