Mensage del Sr. Obispo Kemme sobre el Arzobispo McCarrick

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Las últimas semanas han sido extremadamente difíciles y tristes para la Iglesia ya que se han presentado denuncias contra el Arzobispo McCarrick, Arzobispo Emérito de Washington DC sobre décadas de mala conducta y abuso cometidos con gente inocente, incluyendo seminaristas y sacerdotes. Junto con la aparente renuencia de algunos en el liderazgo episcopal para informar o denunciar tal comportamiento como criminal e inconsistente con la vida y ministerio de los obispos de la Iglesia. Todo esto ha dejado a muchos claramente enojados, desconfiados y escandalizados.

Las palabras carecen valor y se las lleva el viento. Aun así es extremamente importante decir que el pueblo de Dios se merece algo mejor que lo que ha sucedido. Estos eventos escandalosos y su aparente encubrimiento exigen un investigación y búsqueda introspectiva del alma como también una purificación del liderazgo de la Iglesia. El cual conduzca a una conversión completa de corazón hasta los niveles más altos de la Iglesia. Anticipo que nosotros los obispos estaremos discutiendo estos asuntos en detalle en nuestra Asamblea Plenaria de noviembre en Baltimore.

Permítanme decirles sin ninguna duda que como su Obispo continuaré con mi compromiso con ustedes de que cada instancia de alegación de abuso sexual hacia menores por cualquier representante de la Iglesia, ya sea obispo, clero o laico será tratada profesionalmente, será justa y completamente de acuerdo con las normas del Charter for the Protection of Children and Young People (La Carta para la Protección de Niños y Jóvenes) de manera que la luz de la verdad ilumine esta triste y dolorosa herida en la Iglesia y en el mundo. Ningún Obispo nunca debiese haberse o podido verse considerado exento de este esfuerzo tan importante. Llevo y continuaré llevando a su atención cualquier asunto a la Comisión Evaluadora (Review Board) de nuestra diócesis para recibir su sabia y prudente consulta. Si alguna vez se presentara una alegación en mi contra, me excusaría inmediatamente, me retiraría del ministerio para permitir que el proceso avance sin demoras o interferencia. Estoy consternado de que algunos obispos se consideraron inmunes de tal escrutinio. La integridad y autenticidad de nuestro liderazgo lo exige. Ninguno de nosotros tiene el derecho a este ministerio y debemos ejercitarlo con obediencia, diligencia y humildad.

Oren por favor por la purificación de nuestro liderazgo; por los que han sido víctimas de este horrendo tipo de comportamiento, pecaminoso y criminal. Únanse a mí en oración por aquellos a quienes se les han abierto heridas viejas y les han traído memorias dolorosas. Oren por mí y por nuestros sacerdotes de manera que les ofrezcamos la clase de liderazgo pastoral que ustedes tanto se merecen. Gracias por leer mis simples pensamientos porque vienen de mi corazón.

Dios los bendiga y Dios bendiga la Diócesis de Wichita.

+ Monseñor Obispo Carl A. Kemme